fugas de la razon

25 octubre 2006

THOMAS MANN SOBRE EL VACIO.

…“Y juntando las manos sobre las rodillas, dejó que sus ojos se perdieran en las lejanías del mar, que su mirada se deslizase, quebrase y confundiese con la vaporosa monotonía del espacio desierto. Amaba el mar por razones profundas: por la apetencia de reposo propia del artista sometido a un arduo trabajo, que ante la exigente pluralidad del mundo fenoménico anhela cobijarse en el seno de lo simple e inmenso, y también por una propensión ilícita -diametralmente opuesta a su tarea y, por eso mismo, seductora- hacia lo inarticulado, inconmensurable y eterno: hacia la nada.”…

Extracto de la novela “La muerte en Venecia” de Thomas Mann, publicada por primera vez en 1913, y recogida en 2005 en español por la editorial Edhasa conjuntamente con “Mario y el mago”.

03 julio 2006

Malévich - Perejaume.


Con motivo de la exposición sobre Malévich celebrada en La Pedrera, Perejaume publica un articulo en el suplemento “culturas nº 207” de “La Vanguardia” para hacernos notar, como suele, que algunos de los Cuadrados Negros de Malévich se han agrietado, cuarteado, dejando el plano de color surcado por lineas blancas que lo fragmentan. Perejaume nos remarca cómo un símbolo puro de un negro intenso y profundo también está sujeto a la naturaleza; a esa naturaleza que lo vincula a lo físico, a lo terrenal, a todo aquello que sufre los rigores del tiempo. Justamente la antitesis de un símbolo. Perejaume no pretende ni mucho menos menospreciar el Cuadrado Negro, todo lo contrario, sino mostrarnos una lección que la naturaleza nos da.
El articulo me hizo reflexionar sobre el carácter mental del símbolo que el Cuadrado Negro es, como forma pura de máxima densidad que flota en el indiferenciado espacio blanco y etéreo que hay a su alrededor. El Cuadrado Negro simboliza la totalidad, el Universo mismo (con mayúsculas). A partir de esa obra, el suprematismo evoluciono mediante la explosión y descomposición de esa forma original hasta llegar al Cuadrado Blanco, la nada flotando en el espacio. La comparación con la teoría del Big-Bang es obvia; personalmente este proceso en su obra siempre lo he asimilado a la entropía (concepto potentísimo al que nada escapa y por el cual todo sistema tiene un orden superior al posterior, ningún sistema se ordena al azar). La entropía es la responsable de la irreversibilidad de los sucesos y es, en su desorden, el orden supremo al cual todo tiende.
Las grietas de Malévich. Una muestra palpable de cómo la entropía actúa en el mundo. Las grietas que han aparecido en el Cuadrado Negro resumen toda la evolución que el suprematismo tuvo después. Hemos tenido que esperar 90 años para que la entropía actúe sobre el Cuadrado Negro hasta acercarlo a la descomposición que le sucedió; todavía no sabemos cuanto tiempo tendremos que esperar para que el Cuadrado Negro devenga Cuadrado Blanco, entonces, el símbolo se habrá transformado en metáfora universal.

04 abril 2006


Nuevos planes, nuevas estrategias.

Desde el 21 de marzo y hasta el 25 de junio de 2006 se exhibe en La Pedrera de Barcelona una retrospectiva de la obra de Malévich. Se expone en ella el “Cuadrado negro sobre fondo blanco”.

Esta obra de 1915 supone el inicio del suprematismo, de una forma de mirar que llevará a Malévich en solo 5 años a sellar la historia de la pintura. Una mirada centrada a tan solo un centímetro de los ojos para la cual había que perder el mundo de las apariencias de vista. Despoja su obra de toda referencia tratando de llegar al grado cero de la pintura. Logra la máxima abstracción, síntesis y sencillez en una composición que revela el mismisimo conjunto universal, un cuadrado negro, matérico, que flota en una nada blanca y que se desintegrara para dar lugar a todo el suprematismo posterior. La renuncia a las apariencias no conlleva una renuncia a las cargas de significación, asi, el cuadrángulo negro se convierte en la representación de los nuevos iconos ortodoxos que tenian que guiar la revolución, despegado de la carga religiosa pero sin perderla, iconos sin firma que estaban destinados a ser la base del nuevo imaginario colectivo.
El suprematismo se cerró poéticamente con el “Cuadrado blanco sobre fondo blanco” y con el se cierra la historia de la pintura. El grado cero no fue el origen sino el final del hecho pictorico tal y como se entendia hasta entonces. No queda mas camino en esa dirección, la evolución se ve completada. Desde entonces la pintura occidental ha mirado hacia fuera y hacia atrás para buscar nuevas fuentes y viejas formas.

01 abril 2006

De miedos y traumas.


La falta de confianza en nosotros mismos y por consiguiente en nuestras obras se está revelando como un lastre para el desarrollo de nuestras ciudades y de nuestra arquitectura.
Ante un panorama generalizado de falta de criterios sólidos al arquitecto se le escapan las razones y los principios en los que basar una arquitectura. Estas carencias se superan básicamente de dos formas: por sumisión y por omisión.


La opción sumisa se avergüenza de su falta de recursos, de criterios y trata de resolverse dignamente tendiendo a la desaparición. Una arquitectura alabada por su tono bajo, su “humildad” esconde la mayoría de las veces no el deseo optimista e intrínseco a la profesión de mejorar el lugar sino que reduce sus expectativas solo a no empeorarlo, y mientras más consolidado esté el entorno, más fuerte será este miedo. Toda esta proliferación de pieles y fachadas que se deshacen, que se desmaterializan en múltiples reflejos y refracciones, que prefieren no ser; conjuntamente con la tendencia a enterrar la mayor parte de programa bajo rasante son evidencias que declaran: ¡YO SOY SUMISO!


La opción de la omisión es una huida hacia delante. Basándose en la cita de Koolhaas “Que le den al contexto” se intentan resolver proyectos de forma endogámica, presuntamente valiente y muy decidida que dan lugar a mutaciones y aberraciones difícilmente asumibles por ningún tejido. Suelen ser proyectos que pretenden que la ciudad cambie a su alrededor de forma radical para adaptarse a su fracaso; que asuma toda la falta de optimismo de los mismos transformándolo en utopismo: una garantía de fracaso.

28 marzo 2006

Este blog nace con la intención de ser. De llegar a ser. De devenir algo más que virtualidad y convertirse en referencia. En lugar.

Tomar distancia para llegar al fondo y, desde allí, destrozar el entramado y arrojar luz.
Su campo de batalla será amplio, centrandose en todas las manifestaciones del arte conectadas con lo real, con el tiempo mismo que vivimos, y, en especial, en la arquitectura.

Todas las aportaciones serán bienvenidas.